domingo, 25 de noviembre de 2018

33-Mísia-" Dança De Mágoas "-Fernando Pessoa y la danza de penas....

Vestida de fado.

fADO
"vestido negro"

Años años para recordar un barco vacío
un vestido negro, un fado oscuro
su luz era interior
era vacío.

Este fado guardaba las barcas
los vestidos negros.

El barco como vestido negro
se quedó vacío
se lo llevaron
se olvido de si.

Cuando naufragó
 retornó
tan negro
tan vestido
tan barco
tan negro
tan largo
tan mío.

Mi fado barco vestido negro
 siempre fue mío
¡nunca se fue¡
lo traigo siempre conmigo.


Ficción postal para mi vestido negro con fado dentro.
(a mi hermoso vestido negro para los "fados como nudos")

Mi vestido negro fue olvidado después de cantar -versar conmigo
pero un día lo hallé, tan largo y mio, las garras que lo arrancaron
nunca se lo llevaron, estuvo siempre conmigo, ahora que lo tengo
ante mis ojos y la memoria lo salva, sé que nada desparece,
 solo puede ser lo que siempre fue; el fado que canté,
el poema que escribí, la infamia nunca se lo llevó, esa es la gracia
de la creación, siempre fue conmigo, nada pasó, solo el tiempo,
Y el barco encalló, negro y con mi vestido dentro. 

Menos mal que nos queda Portugal.


 Menos mal que nos queda Portugal:y los barcos negros y los fados y días con sus lágrimas y las noches con sus Lunitas locas, y los barcos vacíos, y las canciones para cantar en las barcas.

 in memoriam a Elio Zuppini  (1968- 2014) y Salomón Soriano ( 1950-2015)

El fadario les canta su último fado

Menos mal que cuando mi soledad era aciaga y agría como un limón, ustedes me acompañaron como un barco negro. 


Mi fadario; poemario Fados como Nudos,  trajo de regreso su memoria, y ahora que sé se han ido a la luz más clara, sé que nos quedaba Portugal, esta Fadomaquia para recordarnos. 




No sé si Moni me leyó creo que si, pero Elio me ilustró con todo su arte impecable y respetuoso, me comprendió y me hizo danzar como la María Lisboa, vi sus dibujos y lloré como loca. Ahora después de esos años en los que me comí mis lagrimas y las calles de mi cdmx y fui feliz a modiño... sé que ustedes fueron parte de mi vida de las pequeñas cosas. Honro su memoria con mis poemas y la inspiración que regalan un fado. Les estaré agradecida por tantas horas de compañía y palabras muchas palabras.
 No sabía que algún día ya no estarían aqui,  llega la impermanencia y los lleva, uno a uno, años después al otro, y asi asi el fado. La armonía de los trozos que equilibré en mi vida, aún les recuerdan,  y aún nos queda Portugal... 





miércoles, 17 de octubre de 2018

Casa del poeta/morada para PasaporteNirvana/

 Mijail Lamas y Jenny Asse (fotos/copy Elvia Chaparro)
PASAPORTE NIRVANA, EL POEMA COMO MEDITACIÓN
Por Mijail Lamas 

Cuando el gran poeta coreano Ko Un –quien ingresó a un monasterio después de vivir los horrores de la guerra– regresó de un tortuoso viaje a los Himalayas, escribió estos versos llenos de desilusión:

Tengo algo que quiero decir en secreto.
En los Himalayas
no había nada más que los Himalayas.

A menos que yo estuviera dispuesto a morir
en cualquier lugar de los Himalayas
no había nada que traer de regreso.

El poema, aunque desalentador, es engañoso, ya que nos entrega dos lecciones fundamentales para el ejercicio de la poesía: la primera, que el poema está construido a partir de un lenguaje y unos procedimientos, sino secretos, de alguna manera especializados, pero que están concebidos para decirse en público; la otra lección es que, aunque el viaje no nos haya traído la revelación esperada, esa falta de revelación es una revelación en si, y que al final el viaje era necesario.
          De esa experiencia del viaje y de ese lenguaje secreto nace Pasaporte Nirvana de la poeta y narradora Edna Aponte, que lejos de ser un carnet de condenado, como las hojas desprendidas de la Temporada en el infierno de Arthur Rimbaud, son hojas que nos ayudan a entender la transitoriedad de nuestro paso por la tierra.
          Los poemas de Pasaporte Nirvana viajan en un hilo temático de Nepal a México, y en el recuerdo de la tragedia, el terremoto del sábado 25 de abril de 2015, cuyo epicentro tuvo lugar en la ciudad de Katmandú. De México a Nepal, los movimientos telúricos son una forma trágica de hermanar a los pueblos, pero también su profundo sentido de la espiritualidad.
          Cada uno de los poemas que conforman este libro están construidos como una meditación guiada, por eso su verso libre no recurre a una secuencia acentual regular, sino que se finca en otros elemento rítmicos propios de una respiración meditada, por un lado el del largo aliento del versículo, el ritmo de pensamiento del paralelismo sinónimo heredado de la poesía arcaica religiosa, así como la repetición anafórica y la similicadencia verbal; estos elementos formales por momentos me hicieron recordar los poemas de la gran escritora judío-mexicana Esther Seligson y su libro A los pies de un buda sonriente. La voz que habla en los poemas de Pasaporte Nirvana, de Edna Aponte se expresa así:    

Sabías, sentías, saltabas al vacío
como el primer viaje desolador, desordenado al paso, al día a día
como la primera puerta abierta, renombra y atraviesa,
como el primer puente de maderas dulces, amargas
la espera es otra travesía.
 
          Los poemas de este libro, con su dislocado eje narrativo y su respiración irregular, no sólo nos transportan a las regiones geográficas que los inspiraron, sino que nos llevan a estaciones luminosas de la mente, donde se inicia una navegación de ida y vuelta, donde se recuerda para dejar ir a los que ya no están, a los que siempre vuelven siendo otros.  

…es tiempo de lotos como lámparas,
mientras el bosque canta: todo ha sido liberado.
Ya habitas en la mente de tu corazón.
Sonrío, abro los ojos, el cielo es el espejo.

Pasaporte Nirvana es la casa del recuerdo y del adiós, es el salvoconducto que nos permite el paso franco por la memoria, donde “ya habitas en la mente de tu corazón”, donde la palabra que busca encuentra un silencio más perfecto cuya vigencia no expira.

    

 


  
Escuchamos a EthelKrauze,JennyAsse,MijailLamas,en CasadelPoeta,mi pasaporte tiene el sello de sus palabras
...





 " La enseñanza de la humildad que se eleva, se eleva; Pasaporte Nirvana "
 por Jenny Asse Chayo (poeta)

Termino de leer Pasaporte Nirvana, cierro los ojos para mirar mi mente, el espacio es abierto por las palabras, el espíritu se cierne calmo, la poesía ha logrado abrir los surcos y las rutas por donde transitar para allegarse al tiempo iluminado.

El poemario surge de la destrucción de Nepal y sus lugares sagrados, el peregrinaje comienza, se requiere de una larga reflexión que reconstruya el espacio de lo sagrado y la fe en el viaje.

El silencio brota de las ruinas y es espejismo donde mirarlo todo incluyendo al alma propia, y el alma de las presencias y de los pasos. Las palabras del poema surgen ahí como meditación profunda que alega la reconstrucción de todo lo perdido.

¿Lo sagrado puede destruirse? ¿Se posa en un espacio-tierra? o es siempre un más allá, el instante de lo otro que con suerte puede alcanzarse en algunos momentos de epifanía.
En todo caso Edna propone: lo sagrado es la palabra, y sobre todo la palabra nómada, la que es capaz de cruzar los territorios del más allá, y para traerlos al más acá, los agrado es el poema porque vuelve a unir las piezas de lo caído y nos permite ver la completud.

Lo sagrado es también el viaje porque es la vida y sólo desde ahí se puede alcanzar la trascendencia.Pero la trascendencia o la visión de lo trascendente no es un regalo gratuito, es un estado mental que se apoya en lo infinito-nada después de realizar el viaje con disciplina, con amor, atravesando puentes y creándolos con la luz-palabra del hondo silencio interior; es así comos e accede al Nirvana.

La propuesta es paradójica; viajar para llegar a la estancia perpetua, llegar al silencio a través de la palabra consciente, palabra luciérnaga que enciende el Nirvana en nuestros corazones.La visión sagrada del espacio, nos dice Edna, no está en el pensamiento sino en el corazón, muchos demonios habrán de ser conquistados: la ira,el miedo, la angustia.
Transfigurar la mente para revelar el sueño y la revelación como primer hogar donde cada cosa tiene su santo lugar.

La Poesía de este hermoso libro, nos remite a la sagrada hora de la creación ahí donde todo es iluminado por la primera luz, hacía ahí deben dirigirse nuestras miradas, ejercicios y anhelos. Edna escribe: donde se unen la quietud y el espacio se abre el pasaporte hacia el nirvana, pero el mapa para acceder a él somos nosotros mismos.
Y nos dice: La palabra NIRVANA SE ESCAPA COMO ELEMENTO PURO, RENACE EN EL BAMBÚ oculto de la mente fresca,flexible, fluyendo fuera festeja feliz, finalmente.
Toda esta búsqueda que se da entre la palabra poema, y el silencio mental apunta hacia la Eternidad, pero la eternidad puede misteriosamente posarse en el poema.
En este poemario viajamos por las rutas que ella ya ha recorrido para entregarnos este pasaporte infinito.

La imágenes del pasaporte Nirvana son imágenes luminosas, que nos van abriendo la conciencia hacia ese otro estado del alma donde reina el Nirvana aquí y ahora, más allá de la tempestad del terrátremol y de las ruinas desde donde se parte. Si los espacios sagrados son destruidos es precio viajar para darnos cuenta de que el espacio sagrado habita en nosotros mismos.

Para llegar ahí es necesario el pasaporte del poema gracias al cual el dolor queda siempre más allá cuando se retorna a la página solar donde emana la calidez del viento interior.
Con Pasaporte Nirvana el viaje comienza desde la primera página y el destino que promete se cumple.

Me gusta la poesía que es reflejo donde se entrelazan el trabajo interior y el conocimiento y el trabajo con la palabra para que ella pueda transitar de una conciencia a otra para despertarla, para abrir la visión de ese más allá que se encuentra aquí en la revelación del espacio eterno.

/¿Reconoces el silencio?/ es el primer sello del viaje/ es el silencio tu pasaporte al nirvana/

Gracias Edna por este silencio que se transforma en poesía, por esta poesía nómada que anda por los espacios blancos de la mente, para entregarnos la transparencia. Por esta transparencia por donde podemos mirarlo todo, por esa mirada humilde que al reconocer la grandeza, re-engrandece lo mirado.

Gracias por este pasaporte de palabras que engendra la esperanza de arribar a buen puerto; la plenitud del instante desde donde se reconocen y se aprecian las aguas celestes de lo eterno.
con la poeta Jenny Asse Chayo















jueves, 6 de septiembre de 2018

Puertas para el alma

La imagen puede contener: planta y exterior
Una puerta es un refugio

viernes, 31 de agosto de 2018

ESCRIBIR.

"La escritura: la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida"

(Escribir, Marguerite Duras)

Postal desde una ventana antigua.


Ella estaba sentada allí. Sabía que la espera infinita, podría valer instantes eternos por lo que podía mirar a través, mientras...


martes, 28 de agosto de 2018

Borges y Rulfo, Juan y José.




Los fantasmas nos dan LUZ...

"El 24 de agosto del año 1899 nació Jorge Luis Borges, para recordarlo —y también a Juan Rulfo— dejamos aquí fragmentos de un texto que en 1996 publicó en su número de arranque la revista Fractal, fundada y dirigida por Ilán Semo. Se trata de una conversación que tuvieron en la Ciudad de México en 1973."
“Tiene un sabor de mito y de leyenda urbana  imaginar una conversación entre ambos. Pocos autores como Borges y Rulfo pueden ser al mismo tiempo una voz literaria y una personalidad literaria totalmente imbricada en una misma cosa: actuaban, se comportaban, conversaban, soñaban  y respiraban tal como escribían. Dos universos literarios contenidos en el espacio de un cuerpo humano, dos obsesiones, dos reinvenciones del lenguaje, que una buena tarde de 1973 se encontraron por un breve momento.” Dice Eduardo Bermejo sobre esta conversación."
A su llegada al país, el escritor argentino “pidió un favor” a sus anfitriones. Quería hablar con Juan Rulfo. Le sugirieron entonces un desayuno. “Pido clemencia —respondió—. Prefiero los atardeceres. Las mañanas me derrotan. Ya no tengo el brío ni las fuerzas para entregar al día lo que se merece. Hoy el crepúsculo me sienta mejor. Sólo quiero conversar con mi amigo Rulfo”.
RULFO: Maestro, soy yo, Rulfo. Qué bueno que ya llegó. Usted sabe cómo lo estimamos y lo admiramos.
BORGES: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver a un país, pero lo puedo escuchar. Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos «maestro», dígame Jorge Luis.
RULFO: Qué amable. Usted dígame entonces Juan.
BORGES: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis, con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas. La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.
RULFO: No, eso sí que no. Juan, cualquiera, pero Jorge Luis, sólo Borges.
BORGES: Usted tan atento como siempre. Dígame, ¿cómo ha estado últimamente?
RULFO: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.
BORGES: Entonces no le ha ido tan mal.
RULFO: ¿Cómo así?
BORGES: Imagínese, don Juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.
RULFO: Sí, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.
BORGES: Le voy a confesar un secreto. Mi abuelo, el general, decía que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero era otro, secreto. Sospecho que se llamaba Pedro Páramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.
RULFO: Así ya me puedo morir en serio.