jueves, 6 de septiembre de 2018

Puertas para el alma

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Una puerta es un refugio

viernes, 31 de agosto de 2018

ESCRIBIR.

"La escritura: la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada pasa en la vida, nada, excepto eso, la vida"

(Escribir, Marguerite Duras)

Postal desde una ventana antigua.


Ella estaba sentada allí. Sabía que la espera infinita, podría valer instantes eternos por lo que podía mirar a través, mientras...


martes, 28 de agosto de 2018

Borges y Rulfo, Juan y José.




Los fantasmas nos dan LUZ...

"El 24 de agosto del año 1899 nació Jorge Luis Borges, para recordarlo —y también a Juan Rulfo— dejamos aquí fragmentos de un texto que en 1996 publicó en su número de arranque la revista Fractal, fundada y dirigida por Ilán Semo. Se trata de una conversación que tuvieron en la Ciudad de México en 1973."
“Tiene un sabor de mito y de leyenda urbana  imaginar una conversación entre ambos. Pocos autores como Borges y Rulfo pueden ser al mismo tiempo una voz literaria y una personalidad literaria totalmente imbricada en una misma cosa: actuaban, se comportaban, conversaban, soñaban  y respiraban tal como escribían. Dos universos literarios contenidos en el espacio de un cuerpo humano, dos obsesiones, dos reinvenciones del lenguaje, que una buena tarde de 1973 se encontraron por un breve momento.” Dice Eduardo Bermejo sobre esta conversación."
A su llegada al país, el escritor argentino “pidió un favor” a sus anfitriones. Quería hablar con Juan Rulfo. Le sugirieron entonces un desayuno. “Pido clemencia —respondió—. Prefiero los atardeceres. Las mañanas me derrotan. Ya no tengo el brío ni las fuerzas para entregar al día lo que se merece. Hoy el crepúsculo me sienta mejor. Sólo quiero conversar con mi amigo Rulfo”.
RULFO: Maestro, soy yo, Rulfo. Qué bueno que ya llegó. Usted sabe cómo lo estimamos y lo admiramos.
BORGES: Finalmente, Rulfo. Ya no puedo ver a un país, pero lo puedo escuchar. Y escucho tanta amabilidad. Ya había olvidado la verdadera dimensión de esta gran costumbre. Pero no me llame Borges y menos «maestro», dígame Jorge Luis.
RULFO: Qué amable. Usted dígame entonces Juan.
BORGES: Le voy a ser sincero. Me gusta más Juan que Jorge Luis, con sus cuatro letras tan breves y tan definitivas. La brevedad ha sido siempre una de mis predilecciones.
RULFO: No, eso sí que no. Juan, cualquiera, pero Jorge Luis, sólo Borges.
BORGES: Usted tan atento como siempre. Dígame, ¿cómo ha estado últimamente?
RULFO: ¿Yo? Pues muriéndome, muriéndome por ahí.
BORGES: Entonces no le ha ido tan mal.
RULFO: ¿Cómo así?
BORGES: Imagínese, don Juan, lo desdichado que seríamos si fuéramos inmortales.
RULFO: Sí, verdad. Después anda uno por ahí muerto haciendo como si estuviera uno vivo.
BORGES: Le voy a confesar un secreto. Mi abuelo, el general, decía que no se llamaba Borges, que su nombre verdadero era otro, secreto. Sospecho que se llamaba Pedro Páramo. Yo entonces soy una reedición de lo que usted escribió sobre los de Comala.
RULFO: Así ya me puedo morir en serio.

lunes, 20 de agosto de 2018

ágora nómada; en librería de ocasión



La escritura a la intemperie en una ágora nómada


El pre-texto
Taller: del cuaderno literario a la obra de cartón.
por Edna Aponte

Comparto con amor, las antologías de mis talleres, los textos, la experiencia  de las  palabras a la intemperie, para dar esperanza multicolor, abrazos cálidos para los días por venir, las palabras nos abracen a todos en su luz.
Ahora, en esta ocasión, abrimos este libro de cartón,
un "libro de corrección" como un camino más,
 para quienes se han acercado de cualquier forma a mis clases
y han sido tocados por esta fuerza de la vida: la escritura,
 ese pulso herido que late detrás de las cosas;
la lletraferit, como la voz catalana de los heridos de la letra,
asi se les nombra a los que escriben, a los que escribimos;
heridos de la letra,iluminados por su fulgor
 en el gran laberinto de las causas y sus efectos.
                                                             ***
          En un taller se abre el corazón literario. En cada estación urge abrir la libreta cargada de frutos por caer. Despertar los tantos textos que habitan en el sueño del cuaderno, de interminables notas literarias. Despertar las hojas en cada estación del año; la lluvia y el sol les brindarán una vida abierta y clara. Acercarse a la experimentación literaria desde el cuaderno, y trazar el camino hacia el ágora nómada que te dará una vereda amarilla,un espacio, un lugar de trabajo, es decir; un taller que permita irdel cuaderno literario, al siguiente paso en el mapa de la creación, y de allí  ala coordenada  que apunta hacia a la recopilación de textos, ficciones, poemas.
En un "cuaderno literario" escribimos y pegamos todo aquello que nos da inspiración, coordenadas para nuestro aliento por la palabra: como en"El país de las mandrágoras" de la escritora EthelKrauze quien confiesa su experiencia ante la libreta, la autora remata este aliento en el cuaderno que le dicta;  "...es al abismo feliz de la escritura" (...) "¡ No puedo creer lo que ocurre ¡ ¡La página está totalmente escrita. El cuaderno todo plagado de letras.Letras que forman palabras.Palabras que se colaron por la fuerza, porque no son mías."
Y con este tono iniciamos, el viento abrió los cuadernos y llegaron sus hojas hasta la "librería de ocasión Jorge Cuesta" /CDMX, donde las páginas se recrearon, se reescribieron. Las protagonistas de estas historias textuales fueron: 5 mujeres escritoras de sus vidas, trajeron el corazón en sus cuadernos y lo abrieron para ser escuchadas y apreciadas.

El taller de mi "ágora nómada" te lleva al logro, al crear la forma para sacar la literatura latente que habita en tus cuadernos, y acercarte al camino del libro. El único  requisito  necesario, fue  traer el cuaderno repleto de textos listos para saltar a la realidad; y abrimos el espacio para su manifestación. ¡Es maravilloso¡
Mis talleres son estacionales y según los días trazamos veredas para dar camino a nuestros libros de corrección, que merecen  su "escritura a la intemperie" en un ejemplar "cartonero", recién salido de esta ágora nómada donde le dimos esta forma.
Creamos el método para darle cuerpo, trama a los hilos de palabras, de palabras nómadas a los textos, un espacio en el camino de la manifestación. Los tallerístas que crean  estas obra a la intemperie y de cartón, trazan y labran sus palabras una a una. Extrajeron de sus notas lo que había que dejar de una vez por todas a la intemperie, darle luz, jalar el fruto ya maduro.
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                                                   * * *
/ÁgoraNómada/Taller de escritura/ está coordinado y creado
por Edna Aponte. 
Escritora y Maestra 
de    talleres literarios desde 1999                                                                                        ednadewa@gmail.com                                                                            
Mis talleres brindan espacios de libertad y aliento para quienes desean expresar su palabra-corazón. He creado un método de escritura creativa que indaga en formas diversas para extraer el néctar del proceso creador. Creo en la manifestación de las obras, desde el cuaderno literario a la obra, ala plaquette, al libro de cartón, al compendio que comparte los textos de quienes nos atrevemos a sacar nuestras escrituras a la intemperie.


viernes, 3 de agosto de 2018

vIvir otras vidas en las librerías de ocasión: Max Ramos


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La mejor forma de vivir las vidas.

"Uso lo usado por los otros. Sus objetos los encuentro bruñidos de mejor forma. Vivo en otras vidas. La nostalgia de lo no vivido por mí me otorga un sentido de la historia. Siempre he sido la suma de aquellos que no están, reconforto en la presencia de fantasmas. Los morteros muelen los aires antiguos con las hojas frescas de estos días° Max Ramos. -librero bibliófilo- Resultado de imagen para jorge cuesta fotos

En primavera el ciruelo que está en la acera de la librería, le regala flores, flores a los posibles lectores de ocasión.Librería Jorge Cuesta rememora al poeta del rostro más raro de los contemporáneos:Resultado de imagen para foto de jorge cuesta

CANTO A UN DIOS MINERAL 

Capto la seña de una mano y veo
 que hay una libertad en mi deseo;
 ni dura ni reposa; 
las nubes de su objeto el tiempo altera 
como el agua la espuma prisionera de la masa ondulosa. 
(...)


Sus hermosas librerías  de ocasión están en la ciudad de México: en SantaMaría la Rivera "La niña oscura" en la colonia Juárez "Jorge Cuesta", en la Condesa "El hallazgo".




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jueves, 5 de julio de 2018

Casa de las brujas/ o Minerva. Una mirada nómada...


Minerva
Una mirada nómada sobre la enigmática casa de las brujas o el edificio Minerva.




(A la memoria del Guillermo Lowder)

Una morada que ha sido motivo para las novelas, los anhelos y las leyendas urbanas y para mi  conversa, como huésped nómada, que pregunta a la belleza roja ladrillo:

¿quién eres, quién hablará por ti?
¿cómo entraremos en tus secretos sin dañar tus muros?
¿quién lo sabe?

*
*

Minerva


Edificio Río de Janeiro o "las brujas"/ foto que tomé desde la ventana del departamento
de Cuauhtémoc Lowder




Hay tantos nombres...

Los nombres dados a un espacio, denominan, dan ubicaciones que es posible determinar si nos detenemos frente a tal lugar, espacio, arquitectura, paisaje.
Si como el griego afirma en en Crátilo, versa Borges en su poema de los dones,
 el nombre es  arquetipo de la cosa...
En el nombre de las Brujas, podría haber Bruxas, en galego. En el Castillo rojo, hadas o príncipes, en el edificio Minerva, mitología amorosa. Todo esto reúne y más esta belleza del año 1908. 
Sin embargo, al nombrarle Minerva, Sergio Pitol se acercó a lo que este lugar atraería, 
"el mito".
El mito arquetipo de la cosa, el mito para resguardar la cosa, el mito para absolver el mal. 
Observé ladrillo a ladrillo, balcón a balcón al mito Bruxa, y solo encontré a Minerva.

Minerva



Ella
Ella es Minerva, sus poderes son los de la sabiduría y las artes del desafío, Júpiter le da indicaciones. Ella, protege a los artífices, artesanos. A los escritores puede ser. Creo que esto fue lo que movió al escritor a renombrar este espacio de mi ciudad, en la colonia Roma.
He escuchado al caminar por el lugar, toda clase de comentarios y aseveraciones: como cuando  la guia del turibús les muestra a los paseantes - Esta casa se le llama de la Brujas por la forma que tiene en esta esquina, si ven parece tener la forma del sombrero de una bruja (en Edimburgo la arquitectura es asi: y no hay brujas ni sombreros, es un estilo arquitectónico)

  
Y otra leyenda urbana sobre el edifico es una muy extraña, como alli vivió una poderosa curandera pues, espantan, otra leyenda; que había muertes, asesinatos y cuanta cosa rara les despierte la imaginación morbosa que parece les  gusta a algunos citadinos. Porque se quiere creer ante el enigma de una casona, castillo, que al ser asi, palaciega espantan, matan, aunque si fue una de sus etapas, en la que no era posible mantener su belleza y fue guarida de bohemios y algunos especímenes, pero todo retorna a lo que siempre se ha sido, morada del mundo, hogar para los nómadas, alli se alojaron tantos personajes y personas. Sería maravilloso poder sentir el bien, sentir lo bueno de una morada asi, su estética arquitectónica atrae la belleza por lo que si hay algo que rescatar en el presente es la sinceridad con la que Minerva nos mira desde los ojos nostálgicos de sus ventanas, lanza luz, paz, ese es el hechizo.Podemos mirar, nómadamente y percibir el tiempo, la pátina del tiempo.


Mi Minerva

Mi versión es otra, la lectura amorosa que hice del espacio, es la lectura del arte, la lectura del poema a lectura que Minerva asiste con su poder al artífice. Por eso el escritor renombra al castillito rojo. Un día  conocí al propietario de uno de los departamentos que hoy se ponen en renta. Con el tiempo naturalmente nos hicimos amigos. Mi esposo y yo acabábamos de llegar de un viaje largo por el mar, y requeríamos tierra, sin embargo aunque me entusiasmé mucho al ver un cartelito rojo de renta colgado en uno de los balcones pues, no nos fue posible quedarnos. 

Pero el tiempo es esta huella que no abandona. Regresé allí. Casualmente había quedado desocupado uno de los espacios, y he pasado alli como huésped tan solo, algunos felices días. Nadie me asustó, no escuché cosas raras, nada. Y la magia si es que en eso se pueden fiar las leyendas urbanas, la magia del castillito es eso sí roja, de fuego, del que madura y hace caer las cosas bellas y buenas. He pasado noches transparentes alli, días cálidos, mañanas tornasol, tardes lluviosas, y la única aparición repentina en el hermoso ventanal fue esta graciosa presencia que asomo su cuerpecito flexible para mirarme, reconocerme, ¡ah estás aqui¡ y se fue saltando.




Un Castillo rojo entre casonas -Romanas-

La magia que se expande en la colonia Roma, gran parte es debido a sus casonas, pero en ninguna asustan a nadie, y si las disfrutan, gozan y meditan, como es también el caso de la llamada casa Drolma, tiene un nombre tibetano porque alli una comunidad de practicantes Budistas se reúnen. Por lo que las bendiciones se expanden en el barrio, no las maldiciones -aunque si hemos de reconocer que aún hay almas vagabundas por alli- pero las casonas no son las culpables ni las cómplices de nada, son testigos silenciosos de sus moradores, les dan cobijo, los refugian, asi también en Casa del Tíbet, que como casona de la Roma tiene su encanto de color marrón.
Pero volvamos al castillo  en rojo, esos ladrilllos estilo Londinense, con interiores decó, nos regalan postales con paisajismo decó y miradas en interiores.








Esta "E" elevador del Minerva.

Esta letra pertenece al exterior del elevador, plateada como lista para volar en un platillo, en el tiempo claro. Pero aqui se queda con sus moradores. Conmigo, allí.







Seamos testigos de la belleza, de la luz que emana de sus ventanales


Ser testigo del "actante", en  términos literarios  se le denomina actante al objeto narrado, a aquello que sin ser un ser vivo, humano, le damos vida, sin el cual no hay historia que narrar. Por lo tanto el Minerva es un actante, con todos sus nombres, pero en el presente no con todas sus leyendas, que algunas son solamente producto del imaginario con los prejuicios de la ignorancia, del malversado rumor... - si alli es, mira...


-Sí, alli es donde ahora cada persona que es mirada por sus ojos ventanales, nostálgicamente dice; oh ¡que lugar tan hermoso¡, sí aqui me tomas las fotos, o si, aqui quiero vivir.

- Oh aqui vivió Guillermo Lowder, el más importante productor de teatro de México quien llevó a Broadway "Aventurera", además del triunfo total en teatros mexicanos. Me imagino al señor Lowder, o paseando por la duela de su departamento decó, escuchando "vende caro tu amor aventurera" mirándo por la ventana recreándo lo creado el bar Kumbala.... (que mas tarde café tacuba el grupo de rock, usaría para sus canciones) y veo a don Guillermo  bebiéndo ese whisky inglés -como su familia- que sería el detonante de la inspiración.. inspiración que a su vez legaría quizás  a su hijo varón bailaor Cuauhtémoc Lowder, que baila con el duende que da  un dios. 

De  mirar el castillo emanan voces que recuerdan:- sí este es el edificio donde viviéron los escritores como Sergio Pitol, o se escribiéron novelas inspiradas en su enigmático mito. Me quedo con el mito que aunque policial creó Sergio Pitol en "El desfile del amor", aunque aún no reviso la "Cabeza de Hidra" de Fuentes y "Morirás lejos" de José Emilio Pacheco,, en estas novelas Minerva es el actante... Quien puede predecir que  en un mito, el enigma se transformará en uno de los espacios más emblemáticos de esta zona, que todos queremos vivir ahora alli, que afortunadamente ha dejado la maldición de sólo ser el edificio embrujado, aunque esto sigue su curso; porque el hechizo  que nos prodiga es asumir la bondad de la belleza a través de dos siglos, la paz que reina en los moradores visible e invisiblemente. El atuendo con el que se reviste  este anhelo de los poetas para que nos encante mirar por sus ventanas, por dentro, por fuera, por todos lados, asomarnos como el felino visitante, ser los huéspedes nómadas que al alojarnos gozamos de las voces de los ladrillos que sostienen al Minerva.




Y en este desfile, lo que si sabemos es que Sergio Pitol nos pasea con su erudita estrategia literaria, la vida velada de una infancia que reconoce allí, en su Minerva, la morada de su infancia, a la que regresa para esclarecer un enigma, que le ayuda a reconciliarse con los personajes y familia, de su pasado... de su propio desfile amoroso, aunque para ello tenga que elucubrar sobre la muerte del austriaco del que nadie quiere ya saber: él si.

http://www.eluniversal.com.mx/entrada-de-opinion/colaboracion/mochilazo-en-el-tiempo/nacion/sociedad/2016/07/18/el-edificio-que