miércoles, 5 de junio de 2013

mensaje adentro

el mensaje es Juarroz
11
Cada cosa es un mensaje,
un pulso que se muestra,
una escotilla en el vacío.
Pero entre los mensajes de las cosas
se van dibujando otros mensajes,
allí en el intervalo,
entre una cosa y otra,
conformados por ellas y sin ellas,
como si lo que está
decidiera sin querer el estar
de aquello que no está.
Buscar esos mensajes intermedios,
la forma que se forma entre las formas,
es completar el código.
O tal vez descubrirlo.
Buscar la rosa
que queda entre las rosas.
Y aunque no sean rosas. 



103
35
Me dirijo palabras a mí mismo,
como si añorase a otro en mí,
caleidoscopio autoverbal
que a menudo me traba
las otras formas de elocución o diálogo.
Y también el silencio
y sus imperceptibles expansiones.
Pero todo ¿para qué?
No es más que otra variante
de la voz que clama en el desierto.
Sin embargo,
esas palabras que me digo a mí mismo
me preservan de tumores crecientes,
me salvan la sobreluz de lo salvaje
y me devuelven la perdida oración,
con este nuevo rito
de rezarme a mí mismo.
Porque toda oración es autónoma de su destinatario
y puede dirigirse hasta a una piedra del camino. 

1
Sacar la palabra del lugar de la palabra
y ponerla en el sitio de aquello que no habla:
los tiempos agotados,
las esperas sin nombre,
las armonías que nunca se consuman,
las vigencias desdeñadas,
las corrientes en suspenso.
Lograr que la palabra adopte
el licor olvidado
de lo que no es palabra,
sino expectante mutismo
al borde del silencio,
en el contorno de la rosa,
en el atrás sin sueño de los pájaros,
en la sombra casi hueca del hombre.
Y así sumado el mundo,
abrir el espacio novísimo
donde la palabra no sea simplemente
un signo para hablar
sino también para callar,
canal puro del ser,
forma para decir o no decir,
con el sentido a cuestas
como un dios a la espalda.
Quizá el revés de un dios,
quizá su negativo.
O tal vez su modelo. 


32
El poema continuo,
la escritura continua,
el texto que nunca se termina
y nunca se interrumpe,
el texto equivalente a ser.
La vida se convierte
en una forma de escritura
y cada cosa es una letra,
un signo de puntuación,
la inflexión de una frase.
Inaugural metabolismo
de una filología
que ha descubierto un nuevo verbo:
el verbo siempre.
La poesía se escribe siempre,
vivir se vive siempre,
algo despierta siempre:
poema-siempre.
El ser es escritura.
Y una palabra es suficiente
para toda la acción:
siempre.
El otro verbo,
nunca,
es tan sólo su sombra.

Cortázar a Juarroz

Carta de Julio Cortázar a Roberto Juarroz

7 de marzo de 2007 ·





Perdóneme que haya tardado tanto en contestarle, pero no hace mucho que volví a París después de unos meses de trabajo en Viena. Hace tiempo que quería decirle que la revista me es muy preciosa en la medida en que puede hacerme oír desde tan lejos las voces nuevas y jóvenes de la argentina. Pero ahora le escribo por otra razón más imperiosa: acabo de terminar la lectura de Segunda poesía vertical y estoy todavía maravillado, sin dar ese paso atrás que inevitablemente damos después que un poeta nos ha hecho avnzar un poco más hacia la gran verdad de su mundo, del mundo. Sus poemas me parecen de lo más alto y lo más hondo (lo uno por lo otro, claro) que se ha escrito en español en estos años. Todo el tiempo he tenido la sensación de que usted logra asomarse a lo que busca con esa visión totalmente libre de impurezas (verbales, dialécticas, históricas) que en el alba de nuestro mundo tuvieron los poetas presocráticos, esos que los profesores llaman filósofos: Parménides, Tales, Anaxágoras, Heráclito. A usted (y a ellos) le basta mirar en torno para que toda visión prosaica caiga en pedazos ante ese apoderamiento total del ser por la poesía. He leído en alta voz los poemas que más entiendo (otros se me escapan o me reclaman una interpretación, que es quizás un autoconsuelo por no poder intuirlos de una sola vez), y en cada caso se ha repetido esa sensación prodigiosa de extrañamiento, de rapto, de acceso.

Siempre he amado una poesía que procede por inversión de signos; el uso de la ausencia en Mallarmé, algunas "anti-esencias" de Macedonio, los silencios en la música de Weber. Pero usted potencia hasta lo increíble esas inversiones que en otras manos suelen acabar en juegos de palabras. Y entonces, esa mirda que ve y la mirada que no ve, una vez retorcidas en un mismo hilo, son algo prodigiosamente fecundo, una invención de ser.

Hacía mucho que no leía poemas que me extenuaran y me exaltaran como los suyos, y se lo digo así al galope y sin releer, porque al final uno se pone tonto y le dan miedo tantas palabras sonoras. Pero siento que usted me creerá, y que ya somos amigos, y un abrazo.

Julio Cortázar

Read more: http://bibliotecaignoria.blogspot.com/2007/03/carta-de-julio-cortzar-roberto-juarroz.html#ixzz2VOYH309x

Juarroz y la verticalidad del camino...

Descarga: Roberto Juarroz - Poesía vertical, antología esencial http://bit.ly/13FTmixLa poética de Roberto Juarroz ha descubierto un horizonte infinito y lo ha puesto de pie, lo ha hundido, vertical, en las alturas. Sus poemas insisten en el espíritu como un suave pero contundente golpeteo que aviva las formas rutinarias de nombrar lo que hay y que, como una llamada en el hombre, alerta sobre las otras formas de nombrar lo que hay, las que no existen y que él crea, como también crea cuando nombra lo que antes no estaba allí, no era.
....
El oficio de la palabra,
más allá de la pequeña miseria
y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
es un acto de amor:
crear presencia.

........

 .......
Me están dictando cosas,
pero no desde otro mundo u otros seres,
sino, más humildemente, desde adentro.
Pero ¿quién está adentro,
además de estar yo?
¿O tal vez no estoy yo
y he dejado mi lugar
para que otro me dicte?
Si esto es así,
no importa que el dictado
no lo comprenda nadie.
No importa ni siquiera
que lo comprenda yo.
Ser no es comprender.........



.......


11
Cada cosa es un mensaje,
un pulso que se muestra,
una escotilla en el vacío.
Pero entre los mensajes de las cosas
se van dibujando otros mensajes,
allí en el intervalo,
entre una cosa y otra,
conformados por ellas y sin ellas,
como si lo que está
decidiera sin querer el estar
de aquello que no está.
Buscar esos mensajes intermedios,
la forma que se forma entre las formas,
es completar el código.
O tal vez descubrirlo.
Buscar la rosa
que queda entre las rosas.
Y aunque no sean rosas

sábado, 25 de mayo de 2013

oficio.arder (Poeta Efraín Bartolomé)

Crezco al borde del cielo. Lo sé bien. Soy de tierra. Soy de agua. Soy de un húmedo barro pegajoso y oscuro. Lo sé bien. Ardo.
Mi biografía avanza entre renglones que sólo la luz mastica. Pongo en el aire un grito. Deshojo mis palabras en el Abismo. Caigo con ellas. ¡Qué bien arden en el fuego sagrado estas letras del Nombre impronunciable!

viernes, 17 de mayo de 2013

poetas del mundo en este avatar del ciberespacio:

serie de obras virtuales: literarias:

http://issuu.com/xjibe/docs/013-_nuestras_poetas_del_mundo?mode=window                                  
:Mujeres Poetas del mundo
selección; Xabier Susperregui
Oiartzun, país Vasco, 2013
colección: Biblioteca de las grandes naciones
 
El autor de esta selección que ahora es una hermosa antología creada en el país vasco, en Oiartzun este mayo del 213, tiene la grata virtud del corazón, Xabier Susperregui iba añadiendo autoras con su noble mano, nos envió un cálido correo de solicitud, y los mundos se acercaron: de un momento a otro gracias al ciberesapacio. Xabier creó la biblioteca de las grandes naciones y este es uno de los volúmenes de su biblioteca virtual.
Visiten este hermoso volumen virtual: mi poema es "las huellas nómadas" (pág. 222) este es un poema que ya aparece en mi blog, asi que es un logro más del ciberespacio que nos tiene tan cerca aún en la lejanía, "que el mar una ya no separase" versó Pessoa.

sábado, 2 de marzo de 2013

La Tortuga (poema, Pablo Neruda)

Poema La Tortuga de Pablo Neruda

LA TORTUGA que
anduvo
tanto tiempo
y tanto vio
con
sus
antiguos
ojos,
la tortuga
que comió
aceitunas
del más profundo
mar,
la tortuga que nadó
siete siglos
y conoció
siete
mil
primaveras,
la tortuga
blindada
contra
el calor
y el frío,
contra
los rayos y las olas,
la tortuga
amarilla
y plateada,
con severos
lunares
ambarinos
y pies de rapiña,
la tortuga
se quedó
aquí
durmiendo,
y no lo sabe.
De tan vieja
se fue
poniendo dura,
dejó
de amar las olas
y fue rígida
como una plancha de planchar.
Cerró
los ojos que
tanto
mar, cielo, tiempo y tierra
desafiaron,
y se durmió
entre las otras
piedras.

confesar que he caminado este viaje inmóvil aún

Muro de la confesión. 1. Extrañar mis pasos perdidos en estas calles ateridas. Ya no camino por sus orillas, me pierdo en la vigilia de mi c...